Extrema derecha en Alemania duplica votos y es segunda fuerza
El escenario político en Alemania tras las elecciones federales: ascenso histórico de la ultraderecha, desafío para formar gobierno estable.
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El escenario político de Alemania ha dado un giro significativo tras las elecciones federales, con la ultraderecha logrando un ascenso histórico y los partidos tradicionales enfrentando el desafío de formar un gobierno estable. La alianza conservadora liderada por Friedrich Merz emergió como la fuerza más votada, pero la verdadera sorpresa fue el crecimiento del partido antiinmigración Alternative für Deutschland (AfD), que duplicó su apoyo respecto a los comicios anteriores.
Merz, quien se perfila como el próximo canciller alemán, advirtió que el resultado electoral representa "la última advertencia a los partidos políticos del centro democrático en Alemania para que lleguen a soluciones conjuntas". Su partido obtuvo el 28,5% de los votos, mientras que la AfD superó el 20%, consolidándose como una de las principales fuerzas políticas del país.
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Pese a su fuerte ascenso, la AfD no participará en la formación del próximo gobierno debido al "cortafuegos" que los partidos tradicionales han mantenido contra la extrema derecha. Alice Weidel, colíder de la AfD, calificó el resultado como "histórico" y criticó la decisión de excluir a su partido de las negociaciones, afirmando que representa un "bloqueo a la democracia" y que millones de votantes están siendo marginados.
Merz, por su parte, se prepara para formar una gran coalición (GroKo) con los socialdemócratas del SPD, el partido del actual canciller Olaf Scholz. Ambos partidos suman los escaños suficientes para lograr una mayoría parlamentaria, mientras que formaciones más pequeñas como el liberal FDP y la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) no alcanzaron el umbral del 5% necesario para ingresar al parlamento.
El crecimiento de la AfD ha sido especialmente notorio en el este del país, donde obtuvo 45 de los 48 escaños en juego, gracias a una campaña centrada en su discurso antiislámico y antiinmigración. Merz reconoció la preocupación de sus correligionarios conservadores, quienes le advirtieron que el oeste de Alemania podría seguir el mismo camino si los problemas actuales no se abordan con rapidez. "Tenemos que trabajar juntos para solucionar los problemas en Alemania", afirmó, destacando la necesidad de socavar las bases del crecimiento de la AfD.
Mientras tanto, la escena internacional también juega un papel clave en la agenda de Merz. En el tercer aniversario de la invasión rusa a Ucrania, el líder conservador reafirmó el compromiso de Alemania con el país invadido. En la red social X escribió: "Europa está inquebrantablemente al lado de Ucrania. Ahora más que nunca, es cierto: debemos poner a Ucrania en una posición de fuerza". Además, señaló que "para una paz justa, el país atacado debe ser parte de las negociaciones de paz", en lo que fue interpretado como una crítica velada a la administración Trump, que recientemente inició conversaciones con Rusia sin incluir a Ucrania ni a Europa.
El temor de muchos alemanes es que la nueva GroKo termine repitiendo los errores de la anterior coalición liderada por Angela Merkel entre 2018 y 2021. Los críticos consideran que careció de ambición y dejó sin resolver temas urgentes como la reforma económica, el gasto en defensa y la modernización de infraestructuras.
El SPD, el partido político más antiguo de Alemania, sufrió su peor derrota histórica con apenas un 16% de los votos. Scholz calificó el resultado como "amargo" y los análisis preliminares indican que la política migratoria del partido fue un factor clave en la pérdida de apoyo. Se estima que 1,7 millones de votantes socialdemócratas migraron hacia la CDU/CSU, mientras que 720.000 optaron por la AfD.
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Merz buscará convencer al SPD de la necesidad de endurecer las políticas migratorias, incluyendo el cierre de fronteras a la "migración irregular". En enero, esta propuesta recibió el respaldo de la AfD en el parlamento, lo que generó controversia y fuertes críticas del SPD, que la considera una medida ilegal y una amenaza para la Unión Europea.
El objetivo de Merz es formar gobierno antes de Semana Santa (20-21 de abril). A pesar de su insistencia en la necesidad de rapidez, las negociaciones formales no comenzarán hasta el 6 de marzo, debido a la celebración del carnaval en Renania y las elecciones regionales en Hamburgo el 2 de marzo.